Hay algo raro en el 2026  

Las predicciones de este año no nos agarran por sorpresa. 

Hay algo pasando: mientras más perfecto se vuelve lo digital, más valor tiene lo imperfecto… cuando se siente hecho por alguien. No “hecho por un algoritmo”, sino por una persona con contexto, intención y errores. Y eso está abriendo un montón de comportamientos nuevos —y oportunidades creativas en el 2026— que se sienten muy ArtBank: humanizar la experiencia, contar historias a través del arte, y volver a conectar comunidad con espacios cotidianos. Hablemos de lo que podemos ver venir:  

1) “Not made with AI”: el nuevo lujo es que se note la mano 

Así como en el arte buscamos firma, trazo, textura y “huella”, en internet empieza a crecer un deseo parecido: quiero saber si esto lo pensó alguien. Por eso no suena descabellado que se ponga de moda un watermark humano —y no solo como postura estética, sino como sistema. Ya existe infraestructura para esto: estándares de procedencia y “credenciales” (metadatos) que buscan decir de dónde viene una imagen y cómo se editó. Y, al mismo tiempo, crecen regulaciones y presiones para etiquetar contenido sintético.  

Lo interesante no es solo “detectar AI”. Es lo que viene después: productos, servicios y señales alrededor de lo humano. Desde sellos tipo “Created with Human Intelligence” (que se volvieron virales entre creativos) hasta nuevas prácticas de craft provenance: mostrar proceso, bocetos, archivo, backstage. 

2) Los comentarios son la nueva plaza pública (y el Community Manager ya no solo “administra”) 

Antes el contenido era el escenario. Hoy, muchas veces, el show está en los comentarios: ahí se decide si algo “se queda” en la cultura, si se vuelve meme, si se vuelve debate o compra. Por eso el rol de community cambia: ya no es solo responder dudas; es participar con voz humana, encontrar momentos donde la marca entra como persona y no como comunicado. Esto ya está documentado como estrategia: marcas usando comentarios como extensión creativa (y hasta como “brief”), y medios/marketing hablando del comment section como el nuevo terreno para resultados. 

 Y aquí se cruzan creators e influencers: un comentario bien puesto de alguien “correcto” en el contenido viral correcto puede valer más que un post entero. 

3) “My life as an ____”: la era del oficio privado (y del portfolio humano) 

Otra señal de época: el auge del “trabajo en privado”. Consultores, especialistas, creativos y perfiles híbridos que no quieren volver a “la oficina como identidad”, sino operar como portafolio: varios clientes, varias habilidades, más autonomía. La conversación sobre “portfolio careers” y servicios “fractional” viene subiendo justo por incertidumbre económica y por cómo AI reordena trabajos (sobre todo los más junior). 

En clave ArtBank, esto se traduce así: lxs artistas también son micro-empresas que necesitan plataformas y aliados. Si “lo humano” se va a certificar, también se va a invertir: ¿y si tu próxima inversión es un artista? 

4) El deporte de moda: del F1 al pádel (y el marketing del “match”) 

Cada año hay un deporte que se vuelve idioma social. En 2025 fuel running o el F1: estética, aspiración, weekend culture. Para este ciclo, el pádel tiene todo para convertirse en el nuevo “networking sport”: rápido de aprender, altamente social, fotogénico, y perfecto para marcas que quieren entrar por lifestyle. Los datos globales apuntan a crecimiento fuerte en clubes/canchas y a un mercado que se acelera por comunidad y accesibilidad. 

Aquí hay una oportunidad creativa: códigos visuales del pádel (uniformes, paletas, rituales, after-match) + economía creativa (colabs, merch, arte en canchas, residencias en espacios deportivos). 

5) Bring back clubbing (pero sin volver al 2019) 

Después de una ola de wellness social (run clubs, coffee raves, sober-ish hangouts), empieza a asomarse otra necesidad: la noche como ritual. No necesariamente por alcohol o exceso, sino por algo más simple: oscuridad, música, cuerpo, comunidad sin productividad. Pero el twist es que el regreso no es igual: hay formatos tipo “soft clubbing” (fiesta sin hangover, mañana/tarde, más cuidado), y cambios en consumo (moderación, alternar alcohol con no-alcohol). 

Ojo crítico: al mismo tiempo, los clubs tradicionales han sufrido por costos, hábitos y post-pandemia. Si “regresa” la noche, probablemente será en formas nuevas: híbridas, pop-up, más curadas. 

6) Lo que “predice” la portada del Economist: un mundo en bola de nieve 

La nueva portada de The World Ahead 2026 parece un globo lleno de símbolos: economía, guerra, AI, clima, deporte, salud. No como profecía, sino como mapa de ansiedad global. En la lectura editorial (y en análisis del arte de portada) aparecen símbolos muy claros: el “250” de Estados Unidos en un pastel, una mano “atrapada”, espadas cruzadas sobre un gráfico (conflicto + mercado), referencias a AI, hielo derritiéndose (clima), fútbol (Mundial), y pastillas (GLP-1/Ozempic). 

Si tomamos esa simbología como brújula cultural, salen tres tensiones que conectan perfecto con lo que ya estamos viendo: 

  1. Confianza vs. simulación → de ahí el “Not made with AI”, la procedencia, el sello humano.  

  1. Cheat vs. upgrade → Ozempic, doping, AI… ¿qué es trampa y qué es evolución? (tema enorme para arte y cultura).  

  1. Incertidumbre macro, refugio micro → cuando el mundo se siente “en guerra” (aunque sea económica o digital), la gente vuelve a lo local: comentarios, clubes, canchas, espacios físicos que sostienen comunidad.  

Si lo humano se va a volver “sello”, México es el lienzo 

En un mundo que se llena de contenido perfecto, lo que se vuelve valioso es lo que se siente vivido. Lo que trae contexto. Lo que tiene manos, barrio, historia. Ver estas cosas suceder en un escenario mexicano, es entender que todo es predecible y que podemos estar listxs para cualquier sorpresa.  

¡Arre! Agárrense, nos movemos al ritmo del caballo. 🐎 

 

 

Anterior
Anterior

Vestirse para cocinar también es vestirse con poder 

Siguiente
Siguiente

Xiuhtezcatl Martínez: raíces mexicanas, voz joven y futuro en construcción