¿Diseñador o artista?

El cuestionamiento popularmente polémico que ahora también incluye AI Designers / AI Artists… 

Abramos hilo de conversación 

La discusión se volvió a prender por una publicación de canal333.com. Y qué bueno. No porque necesitemos “resolver” la pregunta, sino porque nos obliga a mirar lo que normalmente se esconde detrás de ella. Este texto toma esa chispa como punto de partida, pero va por una ruta propia: menos veredicto, más contexto (rodeado de muuuuchas opiniones).  

“¿Eres diseñador gráfico o eres artista?” suena simple hasta que notas el subtexto. A veces no pregunta por tu proceso, sino por tu lugar en la cultura. Como si el diseño fuera oficio y el arte fuera permiso. Como si uno existiera para servir y el otro para “ser”. 

Por eso duele. No por la duda, sino por el orden jerárquico que se cuela en la frase. 

 

“Creativo” como etiqueta de salida 

Hay quienes prefieren evitar la etiqueta y quedarse con una más amplia: “creativo”, sobre todo en lo audiovisual, donde el trabajo se mueve entre técnicas, formatos y necesidades. En esa postura hay una verdad: no todo lo que hacemos busca ser arte, aunque pueda tocarlo. Hay piezas que nacen para comunicar y otras que nacen para abrir preguntas. A veces conviven en el mismo proyecto.  

Del otro lado está la división frontal: diseño y arte no son lo mismo, porque el diseño tiene objetivo y el arte no. Ese argumento aparece desde hace décadas y no es absurdo. El diseño responde a un contexto, a una función, a una urgencia. El arte puede darse el lujo de existir sin pedir permiso. La diferencia parece clara… hasta que se rompe en la práctica. 

Aguas, porque existe el gatekeeping: a algunas personas les parece “bajo” llamar arte al diseño, o sienten que se vacía la palabra “artista” si se estira demasiado. Ese temor tiene una base: si todo entra en la misma categoría, se pierden historia, disciplina y rigor. Además, no toda pieza visual está bien hecha. Una publicación mal resuelta difícilmente puede pedir que la tomen en serio solo por declararse “arte”. El oficio importa. La calidad importa. El criterio importa. 

Diseño: Rafael Mayani

¿La inversión recuperada? 

También existe la experiencia real de quien estudió artes visuales y terminó pagando cuentas con diseño. No como fracaso, sino como síntoma de cómo funciona la economía creativa: el diseño sostiene, el arte ensancha. Y a veces una “mirada de artista” se vuelve un plus en una entrevista, justo cuando alguien entiende que no se trata de saber usar programas, sino de saber mirar.  

En la universidad, muchas veces enseñan la separación con una frase: el artista expresa y deja espacio a interpretación; el diseñador comunica un mensaje y no puede “desentenderse” del resultado. Esa idea ordena, pero no clausura. Porque en la calle (en una tienda vintage, en un flyer Y2K con vibra Tokio, en un póster que te atrapa antes de leerte) se vuelve evidente que lo visual puede operar en dos niveles: puede comunicar y, al mismo tiempo, construir una experiencia. 

Diseño: Alejandro Magallanes

La nueva capa del debate: AI Designers y AI Artists 

Y entonces llega la nueva capa del debate: AI Designers y AI Artists. La pregunta se actualiza y se vuelve más incómoda: si usas IA, ¿qué eres? ¿dónde queda el oficio? ¿quién firma? ¿quién merece crédito?  

 Aquí conviene decirlo sin dramatizar: la IA no elimina la autoría, la desplaza. Porque ahora producir es fácil; decidir no. La distancia entre lo desechable y lo memorable rara vez está en la herramienta. Está en el ojo que dirige, en el gusto entrenado, en la edición, en lo que se deja fuera, en la responsabilidad sobre lo que se publica.  

Un AI designer no es “alguien que hace prompts”. Es alguien que diseña: define intención, sistema, jerarquía, legibilidad, ritmo, tono, y se hace responsable del resultado. Un AI artist no es “alguien que genera imágenes bonitas”. Es alguien que construye un universo, explora un lenguaje, sostiene una pregunta, y también se hace responsable del resultado. Si la IA multiplicó los outputs, el valor se movió hacia lo que no se automatiza tan fácil: criterio, dirección, ética. 

Artista AI: Fabiola Larios

No es elegir etiqueta, es defender el oficio 

En ArtBank preferimos una salida menos binaria. No para meter todo en la misma bolsa, sino para dejar de usar etiquetas como permiso o como regateo. Cuando a alguien le dicen “solo es diseño”, muchas veces lo que sigue es “hazlo rápido” o “bájale el precio”. Cuando a alguien le conceden “arte”, muchas veces lo que sigue es respeto. Esa economía simbólica no es inocente.  

Creemos en una economía creativa sostenible. Y eso empieza por reconocer que quienes hacen cultura no viven en casillas limpias. A veces resuelven. A veces exploran. Muchas veces hacen ambas cosas en la misma semana, en el mismo brief, en el mismo país.  

Este texto no intenta cerrar la conversación, sino moverla a un lugar más justo. Tal vez la pregunta no es “¿diseñador o artista?”, sino “¿qué estás construyendo con tu mirada?” y “¿a qué comunidad conectas con lo que haces?”.

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