La mexicanada: creatividad que resuelve cuando no hay manual
En México, la creatividad no siempre nace en un estudio ni sigue un brief.
A veces aparece en la banqueta, en la cocina, en el taller improvisado o en medio de una emergencia doméstica. Ahí vive la mexicanada: ese gesto ingenioso, práctico y audaz con el que arreglamos lo que se rompió… aunque no tengamos las herramientas “correctas”.
La mexicanada no es chafa. Es ingenio aplicado.
Resolver con lo que hay
Un cable amarrado con un gancho.
Una botella convertida en embudo.
Una silla coja salvada con una servilleta doblada.
Una cinta, un alambre, un mecate, un pedazo de madera.
No es improvisación por descuido: es creatividad por necesidad. Es entender el problema, leer el entorno y hacer que funcione. En la mexicanada no importa que se vea bonito; importa que resuelva. Y si además se ve gracioso o sorprendente, mejor.
Creatividad popular, no académica
La mexicanada es una forma de pensamiento creativo que no pasó por la universidad, pero sí por la experiencia. Es diseño sin render, ingeniería sin plano y arte sin museo. Vive en lo cotidiano, en lo colectivo y en lo popular.
Por eso conecta tanto: porque todos hemos visto una, hecho una o dependido de una para seguir adelante.
Humor, resistencia y orgullo
La mexicanada también tiene humor. Nos reímos de ella, la grabamos, la compartimos. Pero detrás de la risa hay algo serio: la capacidad de adaptarnos. De no detenernos ante la falta de recursos. De encontrar soluciones cuando el sistema no responde.
Es una creatividad que nace de contextos desiguales, pero que no se rinde. Que transforma carencia en posibilidad.
Del arreglo casero al símbolo cultural
Hoy, la mexicanada circula en redes como contenido viral, pero siempre ha sido parte de nuestra identidad. Es una expresión cultural que habla de resiliencia, ingenio y una relación muy particular con el hacer.
No se trata de idealizar la precariedad, sino de reconocer una habilidad profundamente mexicana: crear soluciones con imaginación, humor y agallas.
La mexicanada nos recuerda que la creatividad no siempre es perfecta, ni limpia, ni ordenada. A veces es urgente, desbordada y brillante. A veces no pide permiso.