Muxes: la identidad mexicana siempre fue más amplia de lo que nos contaron

A los mexicanos muchas veces nos dicen “mexas”. Pero en el sur de México existe otra palabra profundamente ligada a la identidad, la comunidad y la diversidad: muxe.

Los muxes forman parte de la cultura zapoteca del Istmo de Tehuantepec, principalmente en Oaxaca. Son personas que nacieron biológicamente hombres, pero que construyen una identidad de género distinta dentro de su comunidad. No encajan del todo en las categorías occidentales tradicionales de “hombre” o “mujer”.

Y lo más interesante es esto: no es una identidad nueva ni una tendencia. Tampoco es una conversación importada de internet, existe desde hace siglos.

Mucho antes de que existieran las etiquetas modernas

Mientras gran parte del mundo todavía discute cómo nombrar la diversidad de género, las comunidades zapotecas ya tenían una manera propia de entenderla. La figura del muxe no surge de la ruptura con la cultura mexicana, nace dentro de ella : desde la familia, la tradición y la vida cotidiana.

Eso cambia completamente la conversación. Porque muchas veces se habla de diversidad como si fuera algo ajeno a las raíces mexicanas, cuando en realidad México siempre ha sido mucho más diverso de lo que la narrativa tradicional quiso mostrar.

identidad, comunidad y pertenencia

Los muxes aparecen como parte activa de la comunidad: cuidando familias, organizando fiestas, preservando tradiciones, creando cultura. No desde el margen, sino desde la participación.

Y ahí aparece una reflexión importante: la identidad no siempre tiene que construirse a partir del conflicto. También puede construirse desde la pertenencia.

Muxes | Tráiler oficial | HBO Max

México siempre fue mezcla

México nunca ha sido una identidad única, rígida o cerrada. Es una mezcla: de lenguas, de culturas, de raíces indígenas, de tradiciones, de formas distintas de entender el cuerpo y la vida. Por eso, la existencia de los muxes no rompe la identidad mexicana. La expande. La vuelve más real.

Lo que incomoda

Hablar de muxes también incomoda ciertas ideas modernas sobre género y representación. Porque no encajan perfectamente en las categorías occidentales contemporáneas. Su identidad tiene un contexto cultural, espiritual y comunitario propio. Y eso obliga a mirar más allá de definiciones simples. No todo necesita traducirse exactamente en categorías globales para existir con legitimidad.

Una palabra que también es resistencia

En un mundo en el que muchas identidades siguen siendo cuestionadas, la palabra muxe también funciona como una forma de resistencia cultural. No solo habla de género. Habla de memoria. De una forma ancestral, para entender que las personas no siempre caben en estructuras binarias.

Quizá una de las cosas más poderosas de los muxes es que nos recuerdan algo esencial: México nunca fue una sola forma de ser. Siempre hubo múltiples maneras de habitar el cuerpo, la identidad y la comunidad.

Y tal vez entender eso no divide al país.Tal vez lo acerca más a lo que realmente es.

Porque si algo define a México, no es la uniformidad. Es la diversidad que aprendió a convivir dentro de una misma cultura.

The Guardian | Muxes – Mexico's third gender

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