Vivir del arte también es parte del proceso creativo
Durante el Art Week, el arte está en todas partes: ferias, exposiciones, inauguraciones, conversaciones. Pero hay un tema que casi nunca se discute en voz alta y que atraviesa a la mayoría de los artistas: cómo vivir del arte.
La realidad es dura, pero común: muchos artistas no logran sostenerse económicamente, no porque su trabajo no tenga valor, sino porque nadie les enseñó a tratarlo como una actividad profesional con estructura, claridad y proyección a largo plazo. Y hablar de dinero sigue siendo incómodo en un mundo que romantiza la precariedad creativa.
Mr Doodle empezó haciendo doodles en la calle, sobre muros y objetos cotidianos, y hoy es uno de los artistas contemporáneos más comerciales del mundo, con obras que se venden por millones, colaboraciones con marcas de lujo y exposiciones globales.
Esta lista que te compartimos es una invitación a cambiar esa narrativa.
1. Separa tu dinero personal del dinero del arte
Este es el primer paso y uno de los más importantes.
Tener una cuenta bancaria exclusiva para tu práctica artística te permite:
saber cuánto realmente ganas con tu obra
entender tus gastos reales
evitar mezclar renta, súper y materiales
tomar mejores decisiones
No importa si es una cuenta simple. Lo importante es que tu arte tenga su propio espacio financiero.
Tu creatividad lo va a agradecer.
2. Cobrar no te hace menos artista
Cobrar por tu obra no le quita pureza a tu práctica. No la vuelve menos honesta.
No la “contamina”.
El arte también es trabajo. Tiene tiempo, formación, materiales, investigación, errores, procesos invisibles. Si no cobras, no estás siendo generoso: estás sosteniendo un sistema que espera que el arte sea gratis.
Cobrar es un acto de respeto hacia tu propio trabajo.
3. Tu precio no es solo el material
Uno de los errores más comunes es calcular el precio de una obra solo por lo que “costó hacerla”.
Pero tu precio incluye:
tu tiempo
tu experiencia
tu formación
tu mirada
tu trayectoria
tu proceso creativo
El valor de una obra no es solo físico: es simbólico, cultural y profesional.
4. El precio se construye, no se adivina
No existe “el precio correcto” universal; se construye con coherencia y constancia.
Algunas claves:
Mantén rangos claros (no improvises cada vez).
No bajes precios solo por miedo a perder una venta.
Si alguien puede pagar menos, ajusta el formato o la escala, no el valor de tu trabajo.
El mercado aprende a respetarte cuando tú te respetas primero.
5. No todo es vender, pero todo debe ser claro
Existen intercambios, colaboraciones, apoyos, exposiciones sin venta. Eso está bien… siempre que sea una decisión consciente.
Lo importante es diferenciar:
cuándo estás donando
cuándo estás colaborando
cuándo estás trabajando
La claridad financiera también es una forma de cuidado creativo.
6. Vivir del arte no es traicionar al arte
El mito del artista que sufre y vive al límite no es romántico: es peligroso.
Vivir del arte no significa volverte comercial; significa tener tiempo, energía y estabilidad para crear mejor.
El arte necesita artistas que puedan sostenerse. Y eso empieza por entender que la educación financiera también forma parte del oficio.
En una semana en la que el arte se celebra, se compra y se exhibe, en Artbank creemos que vale la pena recordar algo esencial: si el arte no se valora económicamente, se vuelve insostenible.
Que esta Art Week no sea solo vitrinas y fiestas, sino también un momento para que los artistas empiecen a verse como lo que son: profesionales creativos cuyo trabajo merece valor, respeto y futuro.
JR empezó pegando fotografías gigantes en muros y espacios públicos, interviniendo calles, edificios y barrios alrededor del mundo. Sin galería, sin permisos y sin respaldo institucional.
Hoy es uno de los artistas contemporáneos más influyentes del panorama global, con proyectos monumentales, exposiciones en museos, obras que se venden por millones y colaboraciones con marcas, instituciones culturales y comunidades internacionales.